La piel siempre se renueva todos los días, quitando la zona más superficial de forma natural. Según nos vamos haciendo mayores, el proceso de reciclaje de la piel, se vuelve más lentos e inefectivo, perdiendo ciertas capacidades las células que tienen como misión reparar nuestra dermis facial. Es por ello, es por lo que es fundamental, que a medida que vamos haciéndonos mayores, tengamos que ayudar a nuestra piel a deshacerse de estas células muertas, que lo único que hacen es crear una capa oclusiva encima de nuestra piel, dejándola apagada y sin brillo. Una de dichas técnicas es el peeling facial.

peeling facial

La palabra peeling facial significa literalmente pelado de la piel de la cara. Puede ser químico,  siempre y cuando se emplea una sustancia que sea la encargada de realizarlo, o físico cuando se lleva a cabo mediante diferentes dispositivos. Ya sea de una u otra manera, el objetivo es conseguir una renovación de las capas más superficiales de la piel. Esto es debido a esta ralentización del proceso de renovación y la posible presencia de otras lesiones asociadas a dichos procesos como lo son los lentigos (manchas del sol), cicatrices o rojeces, lo que convierte el peeling facial en un buen herramienta para poder combatirlo.

Para saber elegir el peeling facial más efectivo, deberemos saber qué tipo de piel tenemos, si tenemos lesiones asociadas con la dermis de nuestra cara u otro tipo de enfermedades existentes. Cada sustancia o dispositivo y su forma de aplicación, profundizará más o menos, buscando conseguir distintos efectos y provocando más o menos dolor que acarreará un tiempo de recuperación diferente en cada caso.

Cuanto más se arraigue en nuestra piel, más útiles serán los efectos conseguidos, pero asociados a efectos secundarios más complicados de sobrellevar. El daño que el peeling provoca en la piel puede ser tan leve que asocie un poco de rojez durante unos días (peeling superficial), hasta la aparición de costras que pueden durar meses (peeling medio-profundo). Por ello, antes de llevar a cabo un peeling se ha de analizar cuáles son los objetivos y expectativas que tiene la persona que se va a someter al tratamiento.

El peeling  facial de ácido salicílico (peeling superficial) es recomendable para aquellas personas con piel grasa, con puntos negros y con cierta tendencia a tener acné, ya que nos puede ayudar a que este tipo de lesiones se reduzca. Para personas con múltiples lentigos y arrugas por fotoenvejecimiento se podrán beneficiar de un peeling facial de ácido tricloroacético. A día de hoy apenas se pueden hacer peelings faciles profundos a causa de su elevada toxicidad, dado que es necesario hacerlo bajo anestesia total por el dolor que provoca y a los efectos secundarios que genera con importantes costras, que pueden perdurar durante meses. No obstante, el peeling facial físico puede hacerse mediante el empleo de lijas con características especiales,  que son aparatos específicos que utilizan cristales de aluminio que llevan a cabo este proceso gracias a dispositivos láser. Paulatinamente, iremos ahondando más sobre este interesante procedimiento.

 

Publicado por Juanma

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