Se suele leer, que la lactancia materna es la mejor manera de alimentar a los niños para protegerle de enfermedades y conseguir que crezca muy fuerte. Esta afirmación además de ser correcta, la lactancia infantil es la mejor manera de prevenir la sobrepeso del niño. Este hecho, está respaldado por un estudio llevado a cabo por un prestigioso centro sobre la obesidad y nutrición.

En base a este estudio, la gestación y la lactancia materna son dos momentos fundamentales a la hora de determinar si el bebé puede padecer el riesgo de padecer obesidad en el futuro. La alimentación de la madre, y varias sustancias que se trasmiten al bebé a través de la leche materna parecen ser la clave de este sucedo. Una de las culpables precisamente de que evitemos la obesidad de nuestro hijo es la leptina, una hormona que llevan consigo las proteínas de la leche materna y que en el futuro será la que disponga si nuestro niño, correrá o no el riesgo de padecer obesidad.

lactancia materna

La leptina, una de las funciones principales que tienen, es la de reducir el apetito, y aumentar el gasto energético de nuestro organismo. Por este motivo, es una hormona básica a la hora de controlar nuestro peso corporal. Los individuos que sufren de obesidad, no contienen buenas cantidades de esta hormona, haciendo que su organismo no esté preparado para afrontar una dieta rica en calorías.

En base a fundamentos teóricos, el cuerpo de la madre crea ésta sustancia para prevenir al hijo y prepararlo para una dieta rica en calorías. Por ello, es básico que las madres den la leche a sus hijos, ya que a través de la leche le trasmitirán esta hormona que el organismo asimilará.

Por esto, se indica que la utilización de esta hormona como complemento a añadir en alimentos infantiles, de modo que evitemos el aumento de los casos de obesidad que se puedan dar en el futuro. Pero no solo la lactancia marca el tipo de físico del niño, sino que la alimentación de la madre durante el embarazo tiene bastante importancia, ya que si ésta no sigue una dieta adecuada y equilibrada en la que no falte ningún nutriente, el riesgo de que el bebé sea más propenso a la obesidad es mayor.

Publicado por Juanma

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