No recuerdo exactamente cuándo fue que me di cuenta que era fea. Una especie de confianza fuera de lugar me llevó hasta el sexto grado, la convicción de que debía cambiar mi aspecto estético para ser pasablemente atractiva. Probablemente tenía la autoestima dañada, seguramente por algún  problema que debía arrastrar de la infancia, que ya sabemos que es una muy buena época para desarrollar traumas.

Ese fue un momento bajo. Pero aún así, tenía la esperanza de que en el momento de que dentro de poco, esto cambiaría. Esto parecía razonable, basada en la lectura atenta de distitnas fuentes de información. Pero después del verano, vi que la cosa no cambiaba y que mi autoestima seguía estando por los  suelos. Veía a la gente por la calle y me daban envidia, porque yo nunca podría ser tan bellas como ellas.

Mi entorno me reforzaba a seguir pensando que era bella, pero la realidad era distinta.  Lloré porque sabía que no era cierto. O más bien, porque era cierto – por supuesto, mi madre pensó que yo era hermosa – pero yo quería que otras personas pensaran que yo era bella, porque me había aferrado a una cruel realidad: Cuando eres una mujer, eres especialmente valorada por tu aspecto estético. Esto es lo que me gustaría poder volver atrás en el tiempo y decirme en ese momento: ” No es lo pareces que eres, si no lo que Tú haces para serlo.”

bella

Pienso en el tiempo que pasé mirando en el espejo, deseando que mi belleza cambiara. Deseando que mi glúteo fuera más pequeño, porque a pesar de que no pesaba mucho, de alguna manera pensé que estaba gorda. Lo que mi madre decía era cierto, aunque yo no quería escucharla, y los años transcurridos me lo han dejado claro. Las cosas que pensaba eran defectos, han resultado ser realmente virtudes,  viéndolo de forma diferente.

Odio el tiempo y la energía mental que perdí, deseando y tratando de ser más bonita, el tiempo que podría haber pasado con mi familia, o haciendo spinning, o tocando la guitarra, o escribiendo algún libro. En todas partes, desde las series y películas que veía, hasta lo que escuchaba en el colegio  sólo importa si eres bella. Esa es la única manera de conseguir que la gente te presten atención. Y yo les creí, porque era verdad, eso era lo que todo el mundo pensaba, pero era una mentira y me doy cuenta de que ahora y lo odio.

Si tengo una niña delante, quiero decirle: eres amable, inteligente e importante. Las cosas que dices a la gente importan, y mucho. Nuestras palabras, poseen el poder de sanar y hacer daño. Úsalas sabiamente. Ama a la gente. Aprende cosas. Y yo le digo que, a veces, que ser bella no es malo, pero debemos tener en cuenta que no debemos valorarlas únicamente por ello. Tenemos que la gente crezca en un ambiente que se eduque que hay otros valores mucho más importantes que la imagen física.

A veces, los hombres que salgo con me dicen que soy bonita. Es agradable las primeras veces, pero se vuelve aburrido después de un tiempo. Vamos con algo mejor, creo. Me gusta saber que crees que soy hermosa, pero ¿crees que tengo otras virtudes? Dime que soy inteligente, que te hago reír, que amas mi creatividad, mi bondad. Dime que nadie jamás te ha hecho tan feliz.

Publicado por Juanma

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Una respuesta a “¿Eres realmente bella? Un punto de vista diferente”

  1. Sara Hace 2 años

    Muy cierto

    Precioso el post♡♡♡

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