Creo que no es un tema marginal, y puede que a muchas de nosotras nos inquiete más de lo normal. Ver a nuestra hija o hijo reírse sin motivo aparente, nos puede sembrar una serie de dudas que no sabemos si estamos preparadas para afrontar. Básicamente, ésto significa que el niño tiene un amigo imaginario, y es algo muy normal entre ellos.

Se la conoce como etapa del pensamiento mágicoen la que el el niño crea su pequeño mundo de fantasía. Suele darse en niños a partir de los dos años y va tendiendo a abandonarnos sobre los seis o siete años, edad a la cual empiezan a diferenciar los límites entre el mundo real y del ficticio.

Amigo imaginario

El amigo imaginario que nuestros hijos tengan, puede llegar a tener nombre y personalidad, e incluso dormir con el niño y ocupar un sitio en la mesa familiar. El niño asegura que su amigo imaginario existe realmente y lo convierte en parte de su vida como si fuese un hermano o un amigo más. Puede acompañarle durante días, meses o quizás años.

Es una manera de comportarse especialmente normal en hijos únicos, o aquellos que guardan una gran diferencia de edad con sus hermanos mayores, o niños demasiado solitarios. El amigo imaginario viene a llenar esa soledad que sienten por pasar la mayor parte del tiempo entre adultos, sin niños a su alrededor.

Amigo imaginario

Aunque los padres jueguen con el hijo o hija, él o ella siente la necesidad de relacionarse con sus iguales. Y al no tenerlos cerca, se crea un amigo imaginario, un colega inseparable que siempre está allí cuando lo necesita.
El niño proyecta en su amigo imaginario lo que siente en esa etapa de su vida, comparte y expresa sentimientos, tanto positivos como negativos. Lo hace partícipe de sus emociones, sus alegrías y sus miedos y le acompaña en momentos que pueden causar cierta ansiedad en el niño como cambiar de colegio, una mudanza o la separación de los padres.

Es un ancla a este mundo, una vía de escape a través de la cual el niña canaliza sus preocupaciones, reduciendo muchas veces el estrés y la ansiedad. Los padres pueden verse desorientados al notar que su hijo tiene un amigo imaginario demasiado auténtico. Pero para el niño su amigo existe de verdad y puede resultar decepcionante que los padres no crean en él.

Que el niño tenga una amigo imaginario es algo absolutamente normal, no obstante hay que estar alerta a ciertos comportamientos o circunstancias preocupantes a las que pueda estar expuesto el niño.
Hay que vigilar las reacciones del niño y cómo le hace sentir ese ser creado por su imaginación. Por ejemplo, si despierta en él reacciones agresivas o violentas.

Puede llegar a ser preocupante también si el niño se aísla completamente de su entorno actual, para relacionarse únicamente con su amigo imaginario, dejando de realizar actividades mundanas o rechazando estar con otros niños o adultos. Asimismo, hay que descartar que el niño sufra algún tipo de alucinación, y buscar ayuda profesional si pasados los seis o siete años, cuando ya empiezan a desarrollar cierta lógica, continúa la relación con su amigo imaginario.

Básicamente, la existencia de un amigo imaginario en la infancia es algo normal. Se cree que entre el 12 y el 30 por ciento de los niños han tenido uno en algún momento de su infancia. Los niños pueden ser muy imaginativos. Debemos tener en cuenta que la infancia es un período mágico en el que la realidad convive con la fantasía.

Publicado por Juanma

0 respuestas a “Amigos imaginarios, ¿es malo que nuestros hijos los tengan?”

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